Recreación
en el adulto mayor
La validación del Plan
Nacional de Recreación a través de los Encuentros Regionales, mostró la
necesidad de que todos los sectores unan esfuerzos y recursos de modo que en
conjunto las instituciones del Estado alcancen mayores niveles de equidad y
eficiencia sociales.
Lo anterior requiere por lo
tanto una planeación como una acción concertada y que preferiblemente responda
a unos parámetros de planeación unificados. El Plan Nacional de Recreación,
plantea unas estrategias, objetivos y programas a nivel general y por área de
efectividad que es necesario considerar en el momento de pensar en una
intervención con los adultos mayores, teniendo siempre en mente evitar caer en
el activismo que en la mayoría de los casos no garantiza una acción sostenible
y un impacto real en términos de los beneficios individuales, sociales y
económicos que la recreación, a través de sus programas y servicios, está en
capacidad de ofrecer al sector social.
Es necesario superar la
concepción usual que orienta el planteamiento de acciones puntuales como son la
celebración durante el año calendario
del días especiales: del niño, de la mujer, de la tercera edad, del trabajador,
etc., sin que tales celebraciones respondan a un proceso sistemático de intervención, donde,
las celebraciones masificadas son apenas un alto en el camino para el encuentro
y el regocijo colectivo y para repensar los avances de un proceso.
Desde su concepción el Plan
Nacional de Recreación se suma a la relativización de la noción de vejez. Pese
a lo inevitable del deterioro de las facultades con la edad, diversos programas
desarrollados inspirados en las nuevas tendencias y cambios culturales han
servido para comprobar que se puede trabajar para evitar el deterioro
intelectual, siendo lo más importante proporcionar experiencias de aprendizaje
a las personas mayores y mantener un entorno rico y estimulante.
Se asume por lo tanto que
la edad no es necesariamente sinónimo de enfermedad, y que determinados
problemas pueden ser superados con la adecuada prevención, tratamiento y
aprendizaje. En consecuencia los problemas básicos de la tercera edad se están
reorientando y se considera que son más de tipo social que exclusivamente
físicos, sin negar su importancia en edades más avanzadas.
El avance científico y la
nueva distribución ocupacional obligan a una nueva organización del ciclo
existencial y a una diversa distribución entre formación, trabajo y tiempo
libre, que posibiliten viabilizar la recuperación para la sociedad del caudal
de sabiduría y experiencia que representan las generaciones mayores y cuya
actividad solamente decae sino se utiliza; ello exige un adecuado y constante
ejercicio adaptando las situaciones a las personas.
El enfoque que se asume en
esta propuesta es de participación y actualización, que partiendo de una visión
positiva del adulto mayor, busca la integración desde la perspectiva de su
visión, buscando una vida normal, en un ambiente interrelacionar concreto y determinado.
Las posibilidades
educativas, de salud, y conformación de redes sociales de apoyo que da la
recreación son innumerables; la recreación terapéutica y deportiva, la
recreación comunitaria, se concretan en programas y servicios que pueden
contribuir al mantenimiento y mejoramiento de la calidad de vida de nuestras
personas mayores.
El reconocimiento de la
recreación como necesidad y como derecho
(Constitución Política Colombiana, Declaración de los Derechos Humanos), es
incuestionable y como tal se asume como
un deber el Estado, los organismos públicos y privados y sin ánimo de
lucro, facilitar las herramientas y el
espacio para que sus programas y servicios sean de acceso equitativo a la
población.
Sin embargo, una de las
principales dificultades a las que se ha enfrentado el Plan Nacional de
Recreación es conseguir el que desde los diferentes ámbitos y sectores se tenga
claridad acerca de cómo articular la recreación a sus programas. Esto responde
por una parte a una concepción errónea desde lo social, lo político y lo
técnico acerca de lo que es la recreación y, por otra, a la capacidad y la
actitud para hacer una gestión interinstitucional, como estrategia para el
desarrollo institucional y social, que solo hasta el último periodo de esta
década se esta fortaleciendo en Colombia.
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