jueves, 23 de octubre de 2014

Recreacion en el adulto mayor parte ll

Recreacion en el adulto mayor


Históricamente el concepto de la recreación ha pasado por muchos estados no necesariamente asociados a desarrollos académicos y científicos juiciosos que se han dado alrededor del mismo.  La revisión de la literatura es consistente en mostrar que el ocio y la recreación son actividades humanas, y en su sentido más esencial son democráticas y libertarias.

 

Sin embargo, la aplicación práctica de los conceptos ha conducido a tergiversaciones provenientes del re creacionismo, la industria del entretenimiento y hegemonías culturales que presionan por una validación no ajustada a lo que ha sido su devenir teórico y metodológico y las especificidades regionales y culturales que demandan la calidad de la vivencia.

 

De acuerdo con el artículo 5º. de la Ley 181 de 1.995, la recreación se define como:

 

“... un proceso de acción participativa y dinámica que facilita entender la vida como una vivencia de disfrute, creación y libertad, en el pleno desarrollo de las potencialidades del ser humano para su realización y mejoramiento de la calidad de vida individual y  social, mediante la práctica de actividades físicas, intelectuales o de esparcimiento”

 

Los componentes esenciales de esta definición se inscriben dentro de un concepto integral e integrador de la Recreación en la medida que: a) el hecho de asumirla como un proceso de acción participativa implica que se debe formar al individuo con la autonomía y criterio para decidir el qué, el cómo y el para qué de la actividad; b) el no inscribirlo como una actividad exclusiva del tiempo libre, sino como “una forma de entender la vida como vivencia de disfrute, creación y libertad”, la potencia como un satis factor en todos los ámbitos de interacción del hombre y no exclusivo de las actividades de ocio; c) el plantearse como un medio para el mejoramiento de la calidad de vida, lo inscribe en la categoría de un servicio esencial para el hombre, puesto que el concepto de calidad abarca todas las áreas de ajuste del hombre: psicológico individual, social, familiar, político y educativo.

 

El concepto moderno de la recreación la define con un sentido más social, en la medida que considera su impacto no únicamente sobre el desarrollo de la personalidad individual sino que busca que este desarrollo trascienda al ámbito local y propicie dinámicas de mejoramiento y auto dependencia de las comunidades, a partir de unos indicadores y beneficios que deben ser garantizados en la calidad de vivencia, la cual debe respetar su dimensión humana esencial: la lúdica, las actitudes y la libertad de elección por parte de quien se re-crea.

 

En este sentido se asume el reto de aportar a la construcción de modelos desde la recreación pero recogiendo el conocimiento que aportan las diferentes disciplinas, y tomando una posición frente a él. En esta tarea se ha venido articulando en términos propositivos, y sometidos a discusión, el Modelo de Desarrollo a escala Humana de Max Neef, Elialde y Hopenhayn (1997).

 

La elección de este modelo responde a varias razones: por el mismo argumento de sus autores en cuanto a que no se presenta como una verdad terminada sino como un modelo en construcción, susceptible de adaptar y mejorar a través de su estudio y aplicaciones; es una propuesta nacida del interés latinoamericano y sus problemas, aunque no se abstrae de los aportes científicos de otros continentes; supone como base un modelo de desarrollo que intenta superar propuestas mecanicistas, desarrollistas y monetarias, que han tenido un impacto principalmente negativo sobre Latinoamérica.

 

La propuesta es fundamentalmente asumir que la recreación es un satisfactor que contribuye a que el hombre a diferentes niveles, intensidades y formas pueda realizar necesidades humanas fundamentales. La programación en recreación sustentada en una metodología participativa y democrática, puede y debe generar procesos de empoderamiento y auto dependencia local,  impulsar procesos que hagan de la recreación un satis factor endógeno, donde la comunidad tenga autonomía en el qué y cómo de los programas. 

 

Las diferentes manifestaciones de la recreación pueden constituirse en satisfactores en relación con el individuo, el grupo social y el medio ambiente, y correlativamente pueden adquirir un carácter de singulares o sinérgicos.  El propósito en todo caso es que paralelo al desarrollo económico de las comunidades, los protagonistas de los programas sean partícipes del surgimiento mismo de tales procesos, que la realización de las necesidades sea el motor del desarrollo y estimule la solidaridad social y el crecimiento de las personas.

 

Este valor potencial de la recreación se observa en estudios realizados en otros países donde se han llevado a  cabo investigaciones con el fin de argumentar el impacto de los servicios y programas de recreación en cuanto a los beneficios que aporta a las personas y comunidades.

 

Los beneficios que ofrece la recreación para los adultos mayores se dan en todas las esferas: física, psicológica, biológica, social y cultural (Cuadro 1). Los beneficios de la recreación, son el punto de partida de su denominación RECREACCION – Recreación con un propósito, en la medida que sin perder su carácter lúdico y libertario pretende constituirse como ya lo ha logrado en otros países y aún en algunos espacios locales de nuestra geografía en una estrategia de acción social.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario