martes, 28 de octubre de 2014

Los ancianos son los más afectados por el tabaco

El anciano, por las características inherentes al propio envejecimiento (cambios fisiológicos, comorbilidad, fragilidad) presenta un mayor riesgo de enfermar por el tabaco. De la mortalidad atribuible al tabaco, tres cuartas partes son debidas a cuatro enfermedades: cáncer de pulmón, EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica, comúnmente llamada bronquitis crónica), cardiopatía isquémica y enfermedad cardiovascular.

Dejar de fumar a cualquier edad produce beneficios muy significativos en la salud, pero entre los ancianos la mejora de la calidad de vida es especialmente significativa.

Ante todos estos datos parece lógico pensar que la solución es fácil: abandonar el tabaco. Pero no es un proceso fácil, sobre todo entre los mayores. Aquí influyen aspectos socioculturales adquiridos durante toda la vida y profundamente arraigados en la persona, que siguen perdurando muchas veces por el pensamiento erróneo de la sociedad e incluso del personal sanitario que dice "a esta edad, ¿de qué sirve quitárselo?. Mejor dejarle tranquilo y que el tiempo que tenga que vivir lo haga feliz".

Para los expertos en Geriatría el tabaco constituye un serio e importante problema a considerar, tanto por su prevalencia en el consumo (más grave que en otros grupos, ya que probablemente llevan fumando muchos años), pero sobre todo por las consecuencias aditivas de la enfermedad (la mayoría de los que mueren o enferman por el tabaco no son especialmente "grandes fumadores", pero han empezado a fumar muy jóvenes)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario