Los abuelos asumen con gran alegría su
rol, para ellos es revitalizante y se sienten útiles y compañeros de los
niños; otros asumen este rol para ayudar a sus hijos pues sus
obligaciones laborales así lo requieren, también existen otros abuelos
que no aceptan cuidar a sus nietos puesto que ya han educado sus propios
hijos y dicen no tener fuerza o salud para cuidar a los pequeños.
A veces los padres suelen abusar de los
abuelos, sin ser conscientes de la experiencia que viven y su influencia
sobre la salud física o emocional. Para evitar cualquier contratiempo
es fundamental descubrir todos los elementos que envuelven la situación y
convertirlos en agentes de educación en este modelo familiar.
Sin importar los problemas, la relación
entre abuelos y nietos es bastante enriquecedora, los niños hacen que
sus abuelos se sientan más espontáneos, queridos, respetados y vitales,
mientras que los niños se sienten mucho más curiosos, un punto de vista
más reflexivo, afectivo y alegre.
Para evitar los conflictos, los padres
deben respetar la manera de actuar de los abuelos, de comportarse y de
cuidar a los niños; con el paso del tiempo los abuelos educan a los
niños según su modelo personal, aunque difiera del modelo de los padres.
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