miércoles, 5 de noviembre de 2014

Experiencia enriquecedora

Al margen de si es una imposición o un placer para los mayores, que abuelos y nietos pasen tiempo juntos puede ser una experiencia muy enriquecedora para ambas generaciones. Los niños aportan frescura, curiosidad, espontaneidad afectiva y vitalidad y los mayores serenidad y un punto de vista más reflexivo.
 
Y es que en la mayoría de ocasiones, los problemas o tensiones no se producen entre abuelos y nietos, sino entre abuelos e hijos. Cuando un padre delega el cuidado de su hijo en sus propios padres o en sus suegros, debe respetar la forma de actuar de éstos. Al pasar mucho tiempo con los niños los abuelos educan y su modelo es personal aunque difiera en las formas del de los padres.

Por ello, es importante que entre las tres generaciones se dé una relación de respeto, cariño y equilibrio. Así, los padres deben entender que cuando el niño está con sus abuelos estos son los que ponen las normas, y los mayores deben intentar educar manteniendo la misma línea que tiene el menor en su propia casa, para que el niño no se sienta desconcertado por la contradicción.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario