jueves, 6 de noviembre de 2014

El tren continúa su camino hasta que me toque bajar

Por eso decidí vivir cada día como si fuera el último, sin pensar que me estoy poniendo vieja, porque si el espíritu se mantiene joven, no hay vejez aue valga. Como bien dijo el científico y escritor alemán Georg Christoph Lichtenberg: “Nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos”.

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