Muchos niegan haber llegado, por necios. Es un regalo poder arribar a
los 60 años. Esta es la etapa de la vida que ha sido reservada a pocos
afortunados que lograron vencer hasta ese momento la muerte y las
enfermedades. Desafortunados también, porque han perdido a familiares y
amigos que quedaron en estaciones anteriores. Si hemos llegado a la edad
que otros no pudieron, pues cada día es una ocasión más que especial
para vivir mejor y saber adaptarnos.
Lo mejor en esta fase que comienza es que no hay arrugas en el
corazón ni en los sentimientos. Lo ideal es envejecer con dignidad,
llevar las canas dignidad, como siempre ha dicho mi sobrino trotamundos.
Según estudios científicos, una actitud positiva permite una vida más
larga. Se piensa que el pensamiento positivo sobre el envejecimiento
aumenta la voluntad para vivir, y hace a la persona más resistente a las
enfermedades. Además, el estrés mental respecto al envejecimiento es
menor para quienes tienen una actitud positiva.
Así que me he trazado un plan muy positivo, alegre y optimista para
que los años no me derrumben, y conocer más nietos, quizás bisnietos,
amigos; y sobreponerme a la pérdida de los que tienen que abandonarme en
esta trayectoria, que cada vez aumenta en número.
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