martes, 4 de noviembre de 2014

Una asignatura que nadie más enseña

El fondo del problema, señala el autor, esta en los mismos factores sociales, espirituales y culturales que perjudican a la familia en general. Christensen propone algunas soluciones al alcance de las familias mismas.
Los abuelos, dice Christensen, deben renunciar a la extendida aspiración de disfrutar de un cómodo retiro lleno de diversiones y de viajes de placer. Por el contrario, tienen la posibilidad de llenar los últimos años de su vida con una tarea más útil y satisfactoria: dedicarse a sus hijos y nietos. A su vez, los padres deberían tener en cuenta el factor de la proximidad de los abuelos a la hora de fijar su residencia. Conviene también "apagar mas a menudo la televisión y el video para que los nietos puedan escuchar historias narradas por los abuelos". Hay que hacer un sitio a los abuelos en los planes familiares, para que compartan con los nietos las vacaciones, los días de fiesta, y la asistencia a actos de culto. Y, aunque esto suponga un sacrificio, la familia misma debe ocuparse directamente del cuidado de los abuelos ancianos, sin recurrir a la residencia o al hospital salvo cuando no quede otro remedio.
Desde cierto punto de vista, hoy los abuelos son mas necesarios que nunca. Su ayuda puede ser especialmente valiosa para los matrimonios jóvenes que necesitan dos sueldos. Pero los abuelos son mucho más que una buena guardería: son un eficaz complemento de la tarea educativa de los padres. Como dice el citado psiquiatra Kornhaber, "La asignatura que imparte el abuelo no se enseña en ningún otro sitio".

Abuelos atendidos en casa

Otro hecho que favorece la marginación del abuelo es la creciente tendencia a transferir a instituciones especiales la responsabilidad de cuidar de los ancianos, que tradicionalmente ha corrido a cargo de la familia. Esto es, en parte consecuencia de la baja fecundidad, pues cada vez más ancianos tienen uno solo o ningún hijo que pueda ocuparse de ellos. También influye el aumento de familias en que trabajan los dos cónyuges.
Christensen señala un factor mas: la resistencia pensar en la muerte. Citando al historiador francés Philippe Ariés, "la muerte se ha convertido en un tabú, en una cosa innombrable". Se prefiere que el pariente anciano muera en el hospital, donde "saben que hacer en estos casos", en vez de en casa, rodeado de la familia, nietos incluidos. La agonía y la muerte se han hecho casi invisibles, salvo para los profesionales sanitaristas.
El olvido de la muerte fomenta la búsqueda de satisfacciones terrenas. "Cuando la moralidad dominante -dice Christensen- se basa en la existencia de un juicio después de la muerte, los que está cerca de ella naturalmente son objeto de un profundo respeto". Mientras que si sólo se persigue el éxito y la recompensa en esta vida, la reverencia a los ancianos se pierde en gran medida.
Para que los abuelos vuelvan a ocupar el lugar que merecen, el autor cree que es preciso reformar los sistemas de seguridad social, de modo que las familias contribuyan más al cuidado de sus mayores en forma directa. El mal estado financiero de la seguridad social en muchos países puede hacer que, en el futuro, esta opinión se convierta en un imperativo. De todas formas, no es una cuestión meramente económica. Si la familia numerosa sigue siendo una rara avis, resultará difícil que los ancianos pasen del asilo al hogar familiar.

Drogadiccion en el adulto mayor

El consumo de drogas no tiene carácter excluyente, legales e ilegales son el blanco de personas de cualquier grupo etario. Las campañas de prevención están mundialmente dimensionadas, alertando sobre los perjuicios de estas prácticas para la salud de consumidores activos y pasivos. Nuestro país no está exento de ello, motivo de estas páginas dirigidas al fortalecimiento de la conciencia de aquellos que lejos de encontrar la satisfacción plena, no son más que víctimas, en la mayoría de los casos salvables. El adulto mayor en su condición de grupo vulnerable por las características de esta etapa de la vida, constituye el centro de este trabajo, dedicado a llamar la atención sobre este flagelo y sus consecuencias para la calidad de vida del individuo.

Dado el aumento que ha tenido el consumo de drogas tanto legales como ilegales a nivel mundial y lo perjudicial que resultan las mismas en la salud de quienes las ingieren y de todos aquellos que los rodean, fenómeno del que no se escapa nuestro país, surgen las principales motivaciones que inspiran la realización de este trabajo, convencidos además que solo su continuado e incansable estudio y la divulgación del tema, alejados de cualquier tabú (económico, social, cultural…) en su definición, contribuirá al fortalecimiento y la educación general y quienes en el futuro, deseamos contar con cada vez menos las víctimas que las drogas aúnan y los daños que causan a la humanidad.

La mendicidad en adultos mayores

La indigencia en la tercera edad es una situación de abandono, marginación social y desempleo que viven los ancianos caleños con discapacidades específicas frente a la sociedad, que carecen de vivienda adecuada, de ingresos propios y que viven en una situación de pobreza.

El problema de la indigencia en la tercera edad se ha venido originando desde mucho tiempo atrás, siempre se ha tenido la concepción de que los abuelos son personas muy difícil de manejar o de llevar debido a su estado de vejez, en muchas familias no se ve a ese ser como alguien que necesita del apoyo, la comprensión y el cariño de los demás miembros del núcleo familiar y es esta la causa principal de que nuestros ancianos se sientan como un objeto más de la casa que no sirve para nada llevándolos a un estado de total depresión y abandono lo que los conduce a buscar otros espacios donde según ellos puedan demostrarse y demostrar que pueden valerse por si mismos a través de métodos no muy dignos y adecuados para su edad, entre los más notorios la mendicidad y la indigencia.
Otra característica negativa y que contribuye al crecimiento del problema es la indiferencia por parte de la sociedad que no ha aprendido a convivir como hermanos, para que poco a poco solucionemos conjuntamente la crisissocial de la ciudad. Actualmente en Cali se vive con más egoísmo y evasión frente a
Al abordar el problema nos preguntamos por qué investigar o realizar este proceso, el cual está arraigado a unas razones basadas en el espíritu crítico con una proyección comunitaria, por lo tanto esto nos conlleva a realizar una labor social, donde lo principal es ayudarlos y sobre todo hacer que la sociedad al igual que los indigentes puedan dejar a un lado sus diferencias permitiéndoles una mejor relación basada en la reconciliación.
La razón primordial por la cual escogimos esta problemática es la inequidad social impulsada por el elitismo caleño centrada en la falta de solidaridad por parte de los mismos que contribuiría a la reconstrucción de la Cali amable que se ha perdido a través de los años por la falta de valores cívicos en nuestra sociedad.
Aunque la problemática de la indigencia es tratada en el municipio de Cali todavía existen factores que se deben mejorar para llegar a una solución efectiva a nivel local que permita realizar una labor social enfocada en el bien común y en el desarrollo humano.osndice.jpg
 

 

Violencia en el adulto mayor

El maltrato a las personas mayores es un tema urgente que merece la atención y preocupación para
poder prevenirlo y enfrentarlo de la mejor manera.

Son las propias personas mayores quienes deben entender a fondo qué es el maltrato, cómo
enfrentarlo, informarse y denunciar, porque todo adulto mayor tiene el derecho a vivir con dignidad y
seguridad, inserto en una sociedad que los respete y valore.

Quisiera destacar el gran logro que significó la Ley N° 20.427 que entró en vigencia el año 2010 y
que incorporó el maltrato al adulto mayor en la legislación nacional, modificando la Ley de Violencia
Intrafamiliar, la Ley de Tribunales de Familia y el Código Penal. Esto permitió al Servicio Nacional del
Adulto Mayor (SENAMA) iniciar el Programa contra la Violencia y el Abuso al Adulto Mayor en
el año 2012, con un funcionario especializado en cada Coordinación Regional de SENAMA, quien se
encargará de proporcionar información certera y realizar las derivaciones a las instituciones que sean
necesarias.

 

Apartheid generacional

En primer lugar, ahora es más difícil que los abuelos vivan cerca de sus nietos. Las distancias hacen que la familia nuclear lleve una vida separada de los demás parientes. A menudo los abuelos no están tan lejos que no puedan visitar a los nietos en forma más o menos regular. Pero las visitas periódicas no son suficientes para que los abuelos lleguen a formar parte de la vida diaria de la familia, por lo que se convierten en algo parecido a los actos sociales, como las reuniones con los amigos.
Otro fenómeno reciente que aumenta la separación física entre los abuelos y nietos es la proliferación -especialmente marcada en Estados Unidos- de zonas residenciales para jubilados, generalmente situadas en lugares cálidos.
Christensen se refiere también a los efectos de la cultura juvenil. La exaltación de la juventud como valor en sí mismo ha llevado a un cierto menosprecio de los mayores. El culto acrítico a las novedades crea el prejuicio de que por boca del abuelo habla un pasado caduco, más que la experiencia y la sabiduría, por lo que sus opiniones son menos tenidas en cuenta. Esto es, en ocasiones, tan general y notorio, que muchos abuelos renuncian a dar consejos a sus hijos y nietos. En consecuencia, los abuelos de hoy tienen menos autoridad e influyen menos en la formación de los nietos. Los miman, pero no los educan como en otros tiempos, ni tienen la misma facilidad para inculcarles verdades espirituales y morales.

En sustitución del padre

Los abuelos maternos están en otro caso. Muchas veces han de llenar el vacío creado por la desaparición del padre al producirse el divorcio. Cuando unos abuelos ejercen las funciones que normalmente corresponden al padre, se crea una situación ambigua. Para el niño, los abuelos son objeto de cariño particular y está investidos de una autoridad distinta de la del padre. Si se mezclan los papeles, el niño parece tener unos abuelos demasiado enérgicos o un "padre" excesivamente blando.
Si la madre vuelve a casarse los niños no ganan -contra lo que se podría pensar- dos nuevos abuelos que reemplacen a los perdidos. Los "abuelastros" no se sienten especialmente vinculados a los "nietastros", ni estos a aquellos. A la vez, los verdaderos abuelos paternos quedan aún más marginados.
Un síntoma más de la actual patología familiar son los nacimientos ilegítimos. En Estados Unidos, no llegaban a 400.000 en 1970, pero en 1988 fueron más de un millón. En relación con el total de nacimientos, pasaron del 11% al 25% en el mismo período. Este fenómeno también crea situaciones difíciles desde el punto de vista de los abuelos. Rara vez los abuelos paternos de un niño nacido fuera del matrimonio ayudan o ven siquiera al pequeño.
Por su parte, los abuelos maternos suelen verse obligados a sustituir al padre ausente. Pero es habitual que estén disgustados por el nacimiento ilegítimo, lo que puede influir negativamente en su afecto hacia el nieto. De este modo, el aumento de nacimientos ilegítimos también contribuye a que haya niños privados de los valiosos beneficios que les podrían dar unos buenos abuelos.