Los problemas de los ancianos se originan no solo en lo que ocurre con sus
capacidades, sino en lo que la sociedad les permite hacer.
La sociedad le causa problemas a los ancianos pues su evolución en incompatible
con la involución de éstos. Nuestra sociedad Consumista, compuesta por
productores y consumidores regida por la rentabilidad y la eficacia, piensa que el
anciano que consume poco y carece de medios económicos ya no es productivo ni
rentable, lo excluye del aparato productivo, relegándolo a la dependencia familiar,
en el mejor de los casos, o a la pobreza que le provoca un sentimiento de
vulnerabilidad y le torna indefenso.
Ni el joven ni el adulto “ anciano “ son preparados para afrontar su vejez. Así el
concepto de vejez se convierte en una instancia que se percibe como algo ajeno al
individuo y hasta que éste está fuera del proceso de producción, es cuando se
encuentra con la realidad, sin poder afrontarla porque carece de un proyecto de
vida propio para ello. Debemos identificar las diferencias que existen entre el
criterio INDIVIDUAL de vejez y el criterio SOCIAL de ese concepto. El individuo
empieza a sentirse viejo cuando se siente cansado de vivir o cuando llega a
determinada edad. La sociedad lo considera viejo, dependiendo de cómo
desempeña su papel dentro de la colectividad y la adecuación que existe entre lo
que pretende hacer y lo que realiza. Vemos que el criterio de vejez es relativo y
depende del marco circunstancial, en el que se actúa. En un mismo día la
persona puede oírse llamar vieja o joven. Dentro de la sociedad existe el error de
considerar que un anciano vale menos que un joven, desde el punto de vista
económico. No se puede negar que el anciano tiene una baja en su productividad,
tanto en el aspecto físico como mental y por lo tanto en igualdad de condiciones,
se prefiere a una persona joven para desempeñar algún trabajo, Existen jóvenes
improductivos y otros geniales, lo mismo que ancianos improductivos y otros de
supernatural talento, por lo que los ancianos que han cultivado las artes y las
ciencias no decrecen en su talento y hasta lo superan.
La historia nos habla de ancianos talentosos como ejemplo podemos mencionar:
FRANZ LISZT gran compositor húngaro creó sus mejores obras cuando tenía 70
años. TOMAS ALVA EDISON a la misma edad dirigió un programa de
investigación sobre submarinos y torpedos. PICASSO Y SALVADOR DALI
continuaron pintando siendo renovadores y prolíferos en sus obras hasta los 90
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